La adicción al teléfono en verano tiene cura (mira a tu alrededor y respira)

 

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Deja de mirar el movil (pero si lo coges, lee de verdad). Si no, pon el teléfono en modo avión y mójate los pies. O sea, que es verano: desconecta.

Rescato este reportaje publicado en Cambio 16 hace algún verano, pero siempre de actualidad. Si te interesa el tema de la adicción a la tecnología y cómo combatirla con la ‘tecnología Slow , estoy convencida de que encontrarás súper interesante la entrevista que le hice a Amber Case en Retina.

Además, aprovecho para incorporar unos datos recientes que me han pasado la gente del Observatorio de Showroom Prive (Estudio Annual Survey, 2018).

¿Cuánto miramos el movil los españoles?

  • Cada vez que tengo un nuevo mensaje o interacción: 44,30%
  • Más de cada hora: 17,72%
  • Cada hora: 16,51%
  • Cada 10 o 15 minutos: 12,75%
  • Cada 30 minutos: 8,72%

¿Y qué hacemos con él?

  • Redes sociales: 56,11% 
  • Hablar por teléfono: 17,58% 
  • Ver series y/o vídeos: 12,89% 
  • Escuchar música o jugar: 9,26% 
  • Hacer compras: 4,16%

En verano, la única pantalla que importa es la de la crema solar (¡desconecta!)

Las vacaciones son el momento en que el cuerpo necesita desprenderse de la información externa y volver a recargarse para el próximo curso. Sin embargo, hay mucha gente que aún no sabe cómo hacerlo.

Unas gotas de agua resbalan la copa del tinto de verano. El filtro de alto contraste resalta el verde de las palmeras y hay un perfil mirando al cielo y una mano le toca la cara. #QuéFelicidad, etiqueta uno de ellos. La foto real, en cambio, es muy distinta. El viaje es compartido, pero la pareja en cuestión ha olvidado cómo hablarse. Esta situación, que posiblemente acabe en ruptura, en palabras del psicólogo experto en adicciones a las nuevas tecnologías David Lobato, “se ha disparado tremendamente en los últimos años”. ¿Las causas? “Los valores de nuestra sociedad se empiezan a reducir al culto a la imagen y las redes te permiten crearte una para ser aceptado… Y ser aceptado se traduce en comprobar constantemente si sigue siendo así”.

Este no es un reportaje catastrofista, aunque pueda parecerlo. Quizá un espejo. ¿Sabía que los estadounidenses invierten seis horas de su día en mirar el teléfono móvil? No hay cifras europeas, pero sí tendencias globales. Se puede llegar a revisar la mensajería instantánea (WhatsApp y Messenger) un mínimo de 30 veces y las redes sociales al menos 15 al día. En vacaciones el hábito cambia de escenario, pero no desaparece. Para algunos la peor postal de las vacaciones no es que llueva, es quedarse sin cobertura. Para el autor de ‘Humanoffon’ (Deusto, 2016) Andy Stalman “el cerebro en vacaciones ha de vaciarse para poder volver a llenarse… cuando te vas de vacaciones, te vas”. Su diagnóstico es que “vivimos una vida empantallada” y que cuando alguien se va de vacaciones no sabe sentirse a gusto y disfrutar del verdadero yo. “Pon el teléfono en modo vida y mójate los pies”, recomienda.

¿Es la tecnología el anticristo?

No. Según el José de la Peña Aznar, director académico de Neolabels Academy, “aporta muchas cosas buenas, especialmente poder trabajar desde donde quieras”, la adicción la aportan las redes sociales. Y (sólo) se vuelve preocupante cuando no podemos darnos cuenta de que dependemos de ellas, de que tenemos una personalidad en cada una y que estamos viviendo más allí que aquí. “Nos dan una relevancia que no teníamos, somos importantes, la gente reacciona a lo que dices… construyes un personaje. Y todo lo que dices lo puedes escribir y luego borrar, la vida real no es eso”. David Lobato considera que el enganche de las redes tiene que ver con cómo son: “tú existes en la medida en que existes en las redes y si no estás en redes, no existes… de hecho hay quien si no tiene whatsapp se queda sin planes”. Esta proyección del ego es, para Andy Stalman, “triste”. “Tus amigos te quieren auténtico y vulnerable”. Aunque los adolescentes son el blanco más fácil, porque están aprendiendo a comunicar pensamientos más complejos, los adultos tampoco estamos libres de todo esto. En palabras del psicólogo David Lobato “la comunicación por internet ha cambiado el esquema normal, porque siempre estamos fuera del aquí y ahora. Ofrece muchas posibilidades, pero también muchos riesgos”.

¿Se trata en consulta?

Sí. Pero no como una adicción como la de las drogas o al sexo, cuenta Lobato, “ésta no se debe prohibir, sino aprender a usarla, no se puede articular una vida en base a si tienes o no el teléfono encima”. Entre las consecuencias de esta adicción está, en primer lugar, la angustia de comprobar constantemente las novedades “vivir en F5”. “Comprobar es aliviar la angustia, pero esta comprobación te aleja de la vida y perjudica tu trabajo y tu pareja, y esto pasa cada vez más”, explica. Y, claro, también tiene consecuencias sobre el cerebro, como cualquier otra droga. “Liberas dopamina, estás hiperalerta, estás ansioso, te mueves como un mono”. Andy Stalman cree y escribe en su nuevo libro que lo que nos falta es emoción verdadera. “Tocar, mirar, respirar las cosas y hacerlo junto a otros se está volviendo raro…”. De hecho, según estos expertos, es por esto que cada vez triunfa más Instagram frente a otras redes sociales, porque es más anónima. “Hay gente que ha pasado de jugar con las redes, que es la etapa que te anula, a ser consciente de ellas, y en ello entra el valor de la intimidad que se nos estaba olvidando”, relata José de la Peña Aznar. “Hay que priorizar vivir”, añade el psicólogo David Lobato.

 

¿Cómo podemos pasar del móvil en vacaciones?

En primer lugar, expone Andy Stalman, lo que nos podría pasar es que no estamos a gusto fuera de nuestro entorno, “no conseguimos disfrutar de la persona que tenemos al lado, entonces vendemos en redes lo bonito que es todo, porque no queremos no gustar”. Su consejo es “aprender a vivir en los dos mundos, organizarse, ser disciplinado, ordenado… la información te llegará igual si tiene que llegar, no estés pendiente de ella”. Beatriz Acebrón, psicóloga y coach, va un paso más allá: “hay que educar a jefes y clientes, hablo por los autónomos, que cada vez hay más; dejarles claro que hay un horario para cada cosa porque si somos coherentes en nuestros plazos, nos hacemos respetar”.

 

Su colega David Lobato añade varios consejos para disfrutar del verano sin teléfonos. El primero, “enriquecernos de actividades distintas, fuera de la rutina”. El segundo tiene que ver con el “autocontrol” y en esa línea, poner el teléfono en modo avión y llevar una cámara de fotos para poder dejar el teléfono en el hotel. Y por último, pero no menos importante, trabajar la atención plena “da la sensación de que se nos están atrofiando los sentidos”, explica Lobato, “hay que desconectar para conectar con uno mismo y con el medio”. ¿Cuánto hace que no mira el mar sin tener el impulso de subirlo a su red social favorita? No se fustigue, somos seres sociales y por eso necesitamos exponernos. No es su culpa, pero quizá sí rebajar las dosis para disfrutar de la gente que sí es real y con la que sí comparte su tiempo. Estos meses, el cuaderno de vacaciones lo pone fácil. ¿Cómo empezamos? Desconectemos las alertas del teléfono, recuperemos las cámaras de carrete desechable y remos el olor a crema y salitre. El móvil existe, pero la batería dura más en el hotel. Haga la prueba, sin lugar a dudas descubrirás cosas.  

Si te interesa el tema, estoy convencida de que encontrarás súper interesante la entrevista que le hice a Amber Case en Retina.

 

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