MOMAD: Pasarelas de moda sostenible

Artículo publicado en un Especial sobre MOMAD 2017 en El País.

La feria MOMAD invita, por segundo año consecutivo, a empresas de moda sostenible. Serán 16 las que, junto a marcas más grandes como Skunfunk y Ecoalf, muestren sus colecciones, respetuosas con el medio ambiente, artesanales y de kilómetro cero.

La epifanía del director de Skunkfunk, Mikel Feijoo, ocurrió una mañana de 2004 en China. Él bebía un té a sorbos mientras varios trabajadores apuraban sus colillas a la puerta de la fábrica textil. La charla fluía distendida. Y de tanto en tanto su vista se iba a los campos de arroz, no muy lejos de donde estaban. Tardó poco en descubrir, a media distancia, uno de los desagües que daba salida al agua acumulada. “Aquello salía de un color… E iba directo a los arrozales”, explica, “comenté al encargado que había que limpiar las aguas residuales pero decía que allí nadie tenía cáncer”. No tardó en percatase de que la ropa que estaba siendo lavada, la que contaminaba, era la suya.

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Presentación colección Primavera-Verano de Skunfunk en Bascook, Bilbao. Octubre, 2017.

Aquello replanteó el modelo de negocio de una marca con presencia en 38 países y con 20 años de historia, “hubieran hecho falta 35.000 dólares de inversión para cambiar la maquinaria de aquella fábrica”, explica el responsable de la empresa vasca, “pero no estaban en esas, China entró muy bien, pero más tarde”. Ninguna empresa en España ha tenido una trayectoria parecida. Ni Ecoalf, que nació para fabricar con materiales reciclados, ni otras, más pequeñas, que se suman al carro de la sostenibilidad y ajustan sus objetivos en esta dirección tienen su volumen de negocio. “Pocos saben tanto como Skunkfunk, que usa 60 tejidos para 450 diseños cada año”, cuenta la coordinadora del área de moda sostenible de MOMAD, Susana Vela.

Ella también tuvo su revelación. Especialista en comunicación y en moda, Vela se plantó en seco cuando la industria empezó a deslocalizar negocios. “En 2011 empezó a afectarme de verdad la cantidad de negocios de España que se iban, las condiciones de producción fuera del país, los salarios…”, recuerda, “así que hago un parón y me topo con la consultora Slow Fashion Next, de moda sostenible, y me pongo a estudiar”. Vela ayuda con la comunicación a empresas textiles. Marcas que ponen en valor lo artesano, las que hacen producción local –”el llamado kilómetro cero, con cero impacto ambiental en el transporte de materia prima”– y las que investigan tejidos sostenibles, bien con ánimo de reciclar, de usar materiales reutilizados o de generar el menor impacto energético. Esto es moda sostenible, “un modelo que convive con la moda tradicional”, cuenta Vela. “La gente elige, su decisión de compra es una forma de voto”.

SuelaShoes exhibe en MOMAD; también ha dado un giro a su negocio de zapatos. Hace tiempo que abandonaron el contaminante níquel para sus hebillas y han dejado de usar cromo para curtir la piel. En el madrileño barrio de Salamanca, venden calzado con suela de corcho de botellas de champán. Y aunque “de momento” no han abandonado sus colecciones tradicionales, explica la responsable de la marca, Paula del Río, dicen sentirse “más responsables trabajando con el sentido común”. “Tenemos un papel educativo”, comenta del Río, “hay mucha gente para la que este tipo de confección sostenible es valor añadido; las nuevas generaciones, más viajadas, están más concienciadas”.

También usa corcho en The Pez en sus bolsos. María Beltrán, la madre del proyecto pretendía “recuperar el negocio artesano, el familiar, contra muchos prejuicios y con muchas trabas”. Su aterrizaje en lo sostenible fue casual.“Hacíamos un producto sostenible sin ser muy conscientes de ello”, relata, “respondía al tema de kilómetro cero, a lo natural, al ‘upcycling’, es decir, a la confección con materiales reciclados”. Su negocio aún está en una fase incipiente, pero sus primeros contactos con el mercado europeo les han dado confianza. “Es admirable lo concienciados que están por allí arriba, esto me hace creer que la moda sostenible es algo imparable”, comenta. Pepaloves es otro ejemplo de cambio de conciencia. Nacida en el año 2000, lleva a gala su compromiso animalista. “No usamos ningún tejido ni material de origen animal”, explica Álex Solís, responsable de la marca, “y nuestra apuesta por una producción responsable, con certificados de todo tipo para nuestros productores en Asia, es clara”.

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Tienda de Skunkfunk en Bilbao. Octubre 2017.

El cambio de mentalidad por la edad es también una opinión compartida. Para la responsable de la parte sostenible de MOMAD los cambios están “vinculados a un cambio generacional”. Según Vela, la inquietud por el kilómetro cero es compartida “por el 70% de las marcas españolas” y zonas como Cataluña, País Vasco, Cantabria y Galicia son algunos de los lugares con más proyectos “verdes”. Hasta 16 empresas plantarán su caseta en la feria de MOMAD en septiembre; 350 metros cuadrados donde tendrán cabida empresas como Anuscas Family, Punto a Mano, Pinsed o Feel.

Son empresas que se inician o continúan en la senda de lo sostenible y que comparten espíritu de colectivo. “Llevo años trabajando en la industria”, cuenta la dueña de SuelaShoes, “y aquí se comparte más saber: todos estamos aprendiendo”. Y este es, para Mikel Feijoó, de Skunfunk, la cara y la cruz del negocio. “Este mundo es muy bonito”, apunta. “Pero está lleno de contradicciones con las que lidiar”, cuenta, “tienes una idea bonita pero tienes que hacer dinero, y el dinero es sucio”. Asumido esto, remarca, “has de tener un plan empresarial detrás, ser audaz y ser rentable”. Y seguir lidiando con contradicciones. “Porque la sostenibilidad es mentira”, remarca, “hacemos algo que nadie necesita, tenemos ropa para llenar medio planeta y se nos ha olvidado que es un producto de lujo”. ¿Cuál es entonces la fórmula para intentar cambiar el mundo de la moda? “Ser consecuente, tener en cuenta que en esto la cuestión no es dónde lo hagas, es cómo lo haces”.
La paradoja de producir en Asia

¿Choca producir en Asia con la política de kilómetro cero que promulga esta economía? No si pensamos en la escasez de materia prima sostenibles en España. Sí se recicla hijo –Hilaturas Ferré, en Levante, es un ejemplo– pero es una excepción. “Lo reciclado, lo sostenible, se tiene por feo, rasposo… se produce poco aquí”, explica Susana Vela. La solución pasa, por tanto, por controlar la producción y las condiciones desde el origen. Por ejemplo, en India, donde hay cooperativas de productores, o en China, por ejemplo, uno de los países que mejor y más rápido han ajustado sus procesos a las exigencias medioambientales. “Los jóvenes chinos están mucho más concienciados que los estadounidenses”, defiende el portavoz de Skunfunk.

 

Si te interesa el tema de la moda sostenible, no te pierdas este artículo de Ballena Blanca.

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